Lean Sales

¿Por qué algunas ventas de productos tecnológicos avanzan y otras se estancan por el precio?

No todas las necesidades técnicas suponen una oportunidad de negocio. En este artículo, explicamos por qué las empresas tecnológicas que comprenden el contexto del cliente, evalúan mejor sus oportunidades y generan demanda tienden a conseguir unas ventas más consistentes y menos dependientes del precio.

Aunque muchas conversaciones comerciales comienzan con solicitudes de servidores, soluciones en la nube, herramientas de seguridad o licencias, rara vez la decisión de compra se debe a la tecnología en sí misma. En la mayoría de los casos, lo que está en juego es algún problema operativo, un riesgo para el negocio o un objetivo que la empresa aún no consigue alcanzar.

Esa es una diferencia importante. Cuando la conversación empieza y termina en la solución, se tiende a pensar que todo es igual. Pero cuando la atención se centra en el contexto, en el funcionamiento y en los objetivos del cliente, la percepción del valor cambia.

Precisamente por eso, las empresas del sector tecnológico que solo venden funcionalidades se enfrentan a una presión constante en materia de precios. Por su parte, aquellas que adoptan un enfoque consultivo logran establecer relaciones más sólidas, ciclos de venta más consistentes y oportunidades con mayor potencial de conversión.

El problema de limitarse a responder únicamente a lo que pide el cliente

Imagina una situación: un responsable de la toma de decisiones acude a una empresa de TI porque necesita renovar parte de su infraestructura. La solicitud inicial es clara: un nuevo entorno de servidores.

La respuesta más «obvia» sería elaborar una propuesta y presentar las especificaciones técnicas. Pero, ¿por qué ha surgido esta necesidad ahora? Quizá la operación esté creciendo más rápido de lo previsto. Quizá haya problemas recurrentes de rendimiento, o quizá la preocupación esté relacionada con la disponibilidad de los sistemas. Las posibilidades son muchas.

Cuando la venta se lleva a cabo sin profundizar en estos aspectos, la conversación se limita a las características técnicas, la marca, las configuraciones y el precio. Y entonces el resultado es previsible: se empieza a comparar a los distintos proveedores según los mismos criterios y la solución empieza a percibirse como un producto básico.

En el sector tecnológico, esta tendencia es más habitual de lo que parece. Muchas empresas cuentan con equipos con un alto nivel de formación técnica, pero acaban dedicando poco tiempo a analizar la situación del cliente. Sin ese contexto, resulta difícil vincular la solución con los efectos que puede tener en el funcionamiento, los resultados o la estrategia de la empresa.

¿Por qué las empresas tecnológicas acaban compitiendo en precio?

Ninguna empresa decide conscientemente convertir su oferta en un producto básico. Esto ocurre poco a poco y de forma silenciosa.

Al principio, la conversación gira en torno a la tecnología; después, las propuestas empiezan a parecerse entre sí; a continuación, el comprador pasa a valorar diferencias cada vez menores entre los proveedores y, cuando eso ocurre, el precio cobra protagonismo.

El problema es que (aunque no siempre sea consciente de ello) el comprador rara vez busca únicamente una herramienta, un programa informático o un equipo. Lo que intenta es resolver una situación concreta, como:

  • Dificultad para escalar.
  • Cuello de botella operativo.
  • Problemas de seguridad.
  • Objetivo de crecimiento.
  • La necesidad de la transformación digital.

Si no se tienen en cuenta estas motivaciones, la venta pierde la oportunidad de generar valor más allá de la demanda inmediata. 

En contraposición, las empresas que comprenden el contexto logran elaborar argumentos más relevantes. Dejan de limitarse a presentar únicamente recursos técnicos y pasan a demostrar el impacto, el riesgo evitado, la ganancia operativa y la rentabilidad esperada. En ese momento, la percepción del valor comienza a sustituir a la comparación por el precio.

¿Qué es lo que realmente influye en la decisión de compra en el mercado B2B?

Los ciclos de venta en el mercado de las tecnologías de la información suelen ser más largos y exigen un trabajo constante para alcanzar un consenso, ya que quien aprueba el presupuesto no siempre es quien sufre el problema. Quien utiliza la solución no siempre participa en la negociación, y quien dirige el proyecto puede tener prioridades completamente diferentes a las de las áreas implicadas en la operación.

En la práctica, esto significa que una buena conversación comercial debe responder a preguntas diferentes según la persona con la que se hable:

  • El responsable de tecnología quiere comprender los riesgos, la integración y la viabilidad.
  • El departamento financiero quiere hablar de rentabilidad y previsibilidad.
  • La dirección busca generar un impacto operativo y alinearse con los objetivos de la empresa.

Aquí, en Lean Sales, ya hemos comprobado que, cuando se tienen en cuenta estas diferencias desde el principio, la venta deja de ser una simple presentación del producto y se convierte en la creación de valor.

Donde realmente comienzan las oportunidades

Cuando la tecnología se trata como un producto básico, el trabajo comercial no comienza hasta que existe una demanda específica: alguien solicita un presupuesto, el proveedor responde y la negociación gira en torno al precio, el plazo y las especificaciones.

En el mercado tecnológico, los proyectos más importantes rara vez siguen este camino. Antes de presentar la propuesta, hay un periodo de análisis, coordinación interna, definición de prioridades y maduración de la necesidad. 

Es precisamente en esta fase cuando muchas oportunidades cobran fuerza o desaparecen sin que el proveedor se dé cuenta.

En muchas operaciones, el CRM más rápido que el pipeline. El motivo suele ser sencillo: el interés inicial no garantiza el avance comercial. Entre el primer contacto y una oportunidad real existe un proceso de desarrollo que exige conocer bien la cuenta, realizar un seguimiento y mantener conversaciones que permitan identificar prioridades y necesidades concretas.

Por eso, la generación de demanda desempeña un papel importante en este proceso. No para aumentar el volumen, sino para establecer una relación más cercana con los clientes estratégicos y participar en debates que ayuden a madurar una decisión.

Al fin y al cabo, vender tecnología no es vender un producto de catálogo. Se trata de vincular los conocimientos técnicos con los retos y objetivos de cada empresa. Cuanto antes se inicie esta conversación, menor tenderá a ser la influencia del precio como factor decisivo.

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En Lean Sales, ayudamos a las empresas tecnológicas a desarrollar cuentas estratégicas, calificar oportunidades y estructurar procesos de captación de clientes potenciales que contribuyen a una pipeline consistente y predecible.

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